Qué es esto
Si vendes productos yendo casa por casa, esto es para ti: cualquier profesional que reciba encargos y los reparta puerta a puerta. Da igual lo que vendas, y da igual si lo produces tú o lo compras para revender: verduras, huevos, pan, queso, pescado, fruta, congelados, ropa. Lo que cambia de uno a otro es el tipo de producto; el trabajo siempre es el mismo.
Te llaman y te piden, casi siempre sin decir cantidad: "tráeme pimientos y tomates". Lo apuntas donde puedes, o lo grabas para no olvidarlo. Después preparas los pedidos apuntados, repartes y cobras. Alguno te deja a deber. Y al entregar, hay quien te dice que no lo quiere.
Esta aplicación entra justo ahí: apuntas el pedido mientras hablas con el cliente, y a partir de ese momento, lleva el control.
"Pruébalo. Si te ayuda, adelante. Si te añade más trabajo del que ya tienes, no sirve. Y si te conviene, lo simplificamos."
Lo que sí hace
- Guarda tus clientes en tu teléfono, y los llamas de un simple toque.
- Guarda tus productos y sus precios, por peso o por unidades.
- Apunta el pedido mientras hablas, sin necesidad aún de cantidades.
- Hace la cuenta mientras indicas cantidades.
- Te da la lista de lo que está pendiente de reparto, que va desapareciendo según entregas.
- Anota lo que cobras, lo que te dejan a deber y lo que no han querido.
- Al final te dice cuánto has cobrado y quién te debe.
Lo que no hace
- No lleva tus gastos ni te calcula beneficios.
- No cobra por ti: el dinero lo cobras tú, directamente, como siempre.
- Tus clientes no la utilizan ni hacen pedidos. Solo tu apuntas lo necesario.
- No manda mensajes ni llama a nadie por su cuenta.
Cuánto cuesta
Hasta cinco clientes, no pagas nada.
Del sexto en adelante, un euro al mes por cada cliente que tengas activo: con seis clientes, seis euros al mes; con quince, quince.
Probar es gratis y completo. Hablamos antes y te doy de alta.
Cómo se trabaja, de principio a fin
Estas son pantallas de verdad, tal como se ven en el teléfono.

Tus clientes
Se apuntan una vez y ya está. Nombre y teléfono; la dirección, si te sirve. El nombre lo pones como tú lo digas: el apodo también vale.
Desde su ficha lo llamas con un simple toque, sin buscar el número.

Tus productos
Lo que vendas, con su precio. En cada producto, por por peso o por unidades.
El precio lo cambias cuando quieras, y los pedidos que todavía no han salido se recalculan solos.

El pedido, mientras hablas
Estás al teléfono con el cliente. Lo eliges de la lista, marcas lo que te pide y guardas. No hace falta apuntar cantidades salvo que te lo diga: lo decides después, o lo modificas, en tu local.
Si te dice algo que conviene recordar, lo escribes en la nota: "que el queso sea del curado".

Preparar el pedido
Ya con calma, en tu local, pones los kilos o las unidades de cada producto. La cuenta se va haciendo sola, mientras escribes.
¿Que llama luego porque se le olvidó algo? Lo añades o lo modificas. ¿Que al final no le llevas una cosa? Dejas su casilla vacía y ese producto desaparece del pedido.

El reparto
La lista de lo que está pendiente de reparto, con el teléfono de cada cliente, a mano. En la puerta, tres botones: Cobrado, Entregado (queda a deber) y, abajo y pequeño, No lo ha querido.
Si has cobrado una cantidad distinta porque redondeaste o le regalaste algo, la escribes y ya está.


Las cuentas
Cuánto has vendido, cuánto has cobrado y quién te debe. Por días, por cliente, o solo lo pendiente de cobro.
Un pedido por línea, no tres números sueltos: se ve lo que pasó cada día.
Si te equivocas, no pasa nada
Casi todo se puede deshacer con un botón que dice "Me he equivocado". Y nada se borra nunca: lo que quitas de la lista se guarda aparte y lo puedes recuperar.
Tu espacio es independiente. Tus clientes, tus precios y tus cuentas, solo son tuyos.
Hay una persona detrás
No hay registro, ni formulario, ni tarjeta de crédito. Llamas o escribes, hablamos, y te doy de alta a mano. Si algo no te encaja, se cambia: esto está hecho escuchando a quien lo usa.